¿Porqué sentirse culpable?
“La depresión trae consigo una gran carga de emociones negativas. Y una
de las más dolorosas es la culpabilidad. Pero ¿culpa de qué?”
Cómo esta es la primera entrada
del blog me fue difícil decidir cual tema era el más indicado para iniciar. ¿Hablar
sobre que es la depresión? ¿Enumerar los síntomas de la misma? ¿Contar mi
historia personal con la depresión desde su inicio?
Si bien las primeras dos opciones
sonarían como las más lógicas y la última como la más egocéntrica, decidí que
no empezaría con ninguna de las tres. Decidí entonces empezar por compartir
aquel momento en que empecé a entender que la depresión es una enfermedad y que
sentirse culpable es uno de los mayores obstáculos para una posible recuperación.
Aclaro que, si bien esto me
funcionó a mí, no espero que sea una regla infalible para todos. Así que si lo
encuentras útil, te recomiendo que te tomes el tiempo de meditarlo y aplicarlo
a tu situación personal.
Cómo todos sabemos, la depresión trae
consigo una gran carga de emociones negativas. Y una de las más dolorosas es la
culpabilidad. Pero ¿culpa de qué?
La sociedad en que vivimos nos
muestra constantemente cual es el tipo de “estilo de vida ideal y exitoso” que,
supuestamente, todos debiéramos tener: ser un hombre o mujer esbeltos del tipo “fitness”,
contar con un trabajo (por lo regular de oficina) dónde manejes o mucho dinero
o mucha gente, y que te consideren su líder y, por supuesto, recibir un salario
con que poder adquirir todos los lujos que se te puedan pasar por la cabeza y
hasta los más absurdos caprichos. Mucho se ha escrito sobre esto y seguro sabes
a que me refiero.
Lo cierto es que es difícil no comparar
la propia vida con estas que la publicidad y mercadotecnia crean para vendernos
sus productos. Pero, ¿qué pasa si eres de las personas a quienes “la lotería de
la vida” les concedió la suerte de toparse con la depresión? Entonces seguramente
tu vida no se parecerá en nada a aquellas vidas ideales de la publicidad y las
redes sociales.
Entonces vienen a nuestras mentes
preguntas como: ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Por qué yo no puedo ser y tener
aquello que otros tienen? ¿Por qué cada vez que busco iniciar algo, me saboteo
y lo hecho todo a perder? ¿Por qué no soy capaz de encontrar la fuerza para
salir adelante? Y la cantidad de preguntas se vuelve interminable y hacen de
nuestras noches de insomnio noches de tortura.
También, la persona deprimida
puede sentirse culpable de su propia depresión. Recordemos ese sentimiento de
inutilidad que también forma parte del abanico de sentimientos asociados a la
enfermedad. Sentirse culpable de las decisiones que se han tomado bajo el peso
de una crisis depresiva y que seguramente no han sido las más adecuadas es algo
común. Y ni hablar de cuando nuestras acciones han lastimado a alguien.
Sentimos entonces que nuestra depresión no solo nos afecta a nosotros sino que
tiene tal alcance que puede contagiar la vida de los demás.
No es mi caso particular, pero
imagino lo doloroso que debe ser para una madre pasar por una depresión
teniendo hijos pequeños que cuidar.
Pues, en este marco de ideas, yo también
me sentí muchas veces culpable por todo aquello en que la depresión había convertido
mi vida. Me dolía (y a veces aún lo hace) el ver pasar el tiempo, mi juventud,
mis mejores años productivos, metido en una cama, bajo las cobijas, sintiéndome
somnoliento y queriendo mandar al mundo y a sus habitantes al infierno o algún
lugar menos cálido.
Pero en una ocasión me topé en
internet con un video que me hizo meditar y poner en perspectiva mi situación
respecto a la culpabilidad. El video en
cuestión se llama “I had a black dog” (Yo tenía un perro negro) Parece ser que
el video es originalmente un libro ilustrado creado por Matthew Jhonstone y
convertido luego en video y cuyo tema principal es la depresión.
No te contaré de que trata el
video, pero abajo puedes verlo. Lo cierto es que con él entendí que si la
depresión es una enfermedad, esta debe tratarse como tal y uno debe tratarse a sí
mismo como una persona enferma.
¿Acaso las personas con artritis deben
sentirse culpables por tener este mal? ¿O los diabéticos y los hipertensos?
También medité en que si el hígado
puede enfermarse y el corazón también, ¿Por qué no pensar que el cerebro también
puede verse afectado por una enfermedad?
Fue gracias a esta reflexión en
que entendí que yo estaba enfermo y que como cualquier persona que atraviesa
por una enfermedad, debía tenerme más consideración y ayudarme a buscar la
curación.
Todo esto hizo que mi sentimiento
de culpabilidad descendiera en un 85%, lo que es bastante.
No digo que fue una solución instantánea
y que mi vida cambió radicalmente y que al día siguiente saltaba entre campos
de margaritas. De ninguna manera. Tuve recaídas, pero esto me hizo cambiar la
perspectiva y cada vez que caía de nuevo me decía a mi mismo que era tiempo de
calmarme, dejar de torturarme y buscar algún tipo de ayuda.
Y quitarse la culpa de encima es
quitarse un gran peso y un punto de partida para empezar a trabajar.
Así que si esta es tu situación
actual, detente un momento y piensa en que, como cualquier enfermo, necesitas
comprensión y ayuda.
¡Quizá tu culpabilidad también se
vea debilitada y pueda ser el inicio de una nueva etapa hacia la sanación!
¡Horizontes Claros para ti!
Nota: Si el video no muestra subtitulos automáticamente, debes activarlos buscando la opcion que aparece antes de la rueda dentada que Youtube pone en sus videos.
Nota: Si el video no muestra subtitulos automáticamente, debes activarlos buscando la opcion que aparece antes de la rueda dentada que Youtube pone en sus videos.

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